El Juego Desde la Mirada Pikler

Una propuesta pedagógica basada en el respeto y consideración de  niñas y niños

            Hola 👋  Te agradezco y me alegro muchísimo que hayas llegado a nuestro blog de juego libre y me alegro más aún de que sea con esta entrada, que realmente, pienso, puede ser un tremendo aporte para todos quienes queremos criar desde el respeto y valoración de los más pequeños, porque es la visión Pikler, una de las miradas sobre la niñez e infancia que más sentido nos ha hecho a nosotros como mamá y papá y que más respetuosa de niñas y niños hemos sentido. Es por esto que nos alegramos enormemente de poder compartir un poquito de este mundo con otras familias.


            Quiero partir con una pequeña introducción para quienes no conozcan nada sobre el mundo Pikler 😊


            Emmi Pikler fue una pediatra húngara, que a partir de la observación de niñas y niños plantea una teoría pedagógica revolucionaria para su tiempo (revolucionó la pedagogía desde los años 30, pero debo decir que está absolutamente vigente en la actualidad por sus conceptos universales, y continua siendo una visión revolucionaria, pues lamentablemente algunas cosas no han evolucionado demasiado). Su propuesta podría definirse como una filosofía de vida, pues establece una forma nueva de relación con la infancia. Emmi define al niño como un ser activo, competente y capaz de tener iniciativa. Esta definición puede sonar bastante simple y de sentido común para algunas mamás y papás, pero lamentablemente, no parece ser la definición real o práctica con la que la sociedad define a nuestros hijos hoy en día. Al menos yo, en ocasiones, veo con horror, como niñas y niños son relegados a un lugar secundario de nuestra sociedad -¡desconociendo las increíbles capacidades que niñas y niños pequeños tienen! é a pesar de que la ciencia nos muestra que nunca aprenderemos tan rápido y de forma tan hábil como cuando somos niños-, desconociendo y marginando sus capacidades. Y claro, pues vivimos en un mundo adulto-céntrico, donde la infancia parece verse como una mera transición para lograr ser alguien. Pero Emmi Pikler, allá por los años 30, reconoce a la infancia en su justa medida, haciendo ver, desde su observación, que: "es el niño quien protagoniza su propio desarrollo, con plena conciencia de si mismo y de su entorno, al tiempo que integra vivencias que nutrirán su autonomía y su autoestima". Es en estas reflexiones, donde plantea también la necesidad de la famosa "libertad de movimiento" que en ocasiones, es la frase que más se asocia con su filosofía.


            ¿Qué propone Pikler?

             

            Pikler establece la necesidad de apego y autonomía del niño, para lo cual propone 5 principios fundamentales que sustentan su propuesta pedagógica:


            • Toma de conciencia de sí mismo y del entorno: el adulto debe preocuparse de propiciar la seguridad emocional del niño, satisfaciendo su necesidad afectiva, para que ellos puedan centrarse en el movimiento de su cuerpo y en el descubrimiento del entorno.

            • Relación afectiva privilegiada: se deben observar y atender las particularidades de cada niño y se deben respetar los ritmos de desarrollo, sin acelerar ni forzar avances en cada etapa. Los cuidadores deben dar un nivel de seguridad en el cuidado, que permita al niño predecir lo que va a pasar, estableciendo la seguridad y confianza como base para la exploración del entorno.

            • Valor de la actividad autónoma: Pikler demuestra que los niños (desde que son bebés) son capaces de desarrollarse de manera autónoma, identificando y demostrando su capacidad de aprender a aprender por sí mismos. Esto incluye una especial preocupación por el desarrollo de la motricidad global y de manipulación y coordinación óculo manual, a través del movimiento y del juego libre.

            • Cuidado de la salud física del niño: los cuidadores deben resguardar la salud física de cada niño.

            • Movimiento libre: se debe permitir al niño el movimiento por propia iniciativa, asegurando que el niño pueda sentirse competente y libre. Este principio atraviesa de forma transversal a todos los otros y se considera el principio fundamental de la metodología.

            Vale decir, que esta propuesta fue desarrollada con una potente base científica, recogiendo cientos de datos desde la observación de niñas y niños en los lugares donde Emmi Pikler trabajó. Este fundamento científico, le otorga a muchos de sus planteamientos el sustento empírico (basado en evidencia) que nos permite asegurar que no sólo se trata de un planteamiento coherente desde el sentido común, sino que efectivamente tiene efectos demostrados en el desarrollo sano de los más pequeños, no sólo beneficios físicos sino también psicológicos.


            Y esto, ¿cómo se lleva a la práctica?


            A partir de loa principios de la metodología Pikler, se pueden extrapolar algunas consecuencias prácticas para la rutina diaria que mantenemos con nuestros hijos y que nos gustaría compartir.

            Según Pikler, no deberíamos colocar a nuestros bebés en ninguna posición a la cual no puedan llegar por ellos mismos. Es de especial importancia señalar que no deberíamos forzar ni "entrenar" posturas de caminata, ni forzarlos a estar sentados, ni ayudarlos con el gateo, por ejemplo, si no han llegado a ello por su propia cuenta. Por otro lado, de acuerdo a esta mirada, actividades como la muda, el lavado de los niños y otras donde se involucra la relación con su cuerpo, deben ser realizadas, dentro de todo lo que se pueda, en conjunto con los movimientos naturales del niño y, en caso de que sea inevitable "forzar" algo, esto debe ser con la máxima consideración con su cuerpo y de su voluntad, explicando lo que se va a hacer y porque es importante.


            Bien sabemos que en nuestra cultura, tanto las familias como los profesionales, otorgan mucho valor al cumplimiento de ciertos hitos de los grandes movimientos y desplazamientos como los mencionados anteriormente, por sobre el desarrollo de movimientos más finos que los bebés realizan con las manos. Estudios del instituto Pikler, muestran que cuando dejamos que la motricidad global sea libre, espontánea y auto-inducida, los bebés pueden desarrollar del orden de 100 formas diferentes de manipular los objetos durante el primer año de vida. Pero esto sólo ocurre si dejamos que la motricidad global sea libre. Sin embargo, la a veces excesiva preocupación de que nuestras hijas e hijos cumplan con sus hitos de motricidad global, impiden que esta se desarrolle de forma libre y espontánea. Según los mismos estudios, si sentamos a un bebé antes de que pueda llegar a hacerlo por sí mismo, la actividad manipuladora disminuye pues la atención se centra en mantener el equilibrio y sostener la postura para evitar una caída, llegando incluso a una excesiva rigidez. La atención se centra en mantener el equilibrio y si manipula un objeto y este se cae, no puede alcanzarlo con un movimiento armónico y seguro. Esto no solo merma el desarrollo de las habilidades de manipulación, sino que puede impactar en la imagen que el bebé construye de sí mismo. Es por esto, que no debe separarse el desarrollo de la motricidad global del desarrollo de la manipulación, donde esta última es una consecuencia de dejar la primera desarrollarse en libertad, de forma espontánea, asegurando los principios que propone la pedagogía Pikler.



            Emmi Pikler nace un 9 de enero de 1902. Llega al mundo a cuestionar y transformar las creencias acerca de las capacidades de los bebés, contribuyendo de forma determinante en las investigaciones sobre el desarrollo y el aprendizaje basado en la autonomía desde la primera niñez. Emmi fue madre, pediatra, investigadora y formadora de una cultura que, hasta el día de hoy, se mueve desde el propósito de ver crecer a niñas y niños en un mundo que respete sus derechos y dignidad. En 1927 recibe su grado en medicina en Viena. Cuando nace su primera hija, Emmi Piker junto a su pareja, con quien comparten una visión del desarrollo humano, deciden fundamentar el cuidado de su bebé en el libre movimiento, observando su desarrollo pacientemente. De este modo, la pediatra experimenta en la propia crianza de su hija, los postulados que propone. Desde Libélula Azul y como mamá y papá, consideramos que el aporte de Emmi Pikler es una enorme contribución en la construcción de una sociedad y cultura más respetuosas de la primera infancia y es por este motivo que quisimos destacar su trabajo y a su persona.

             

            Bibliografía

            Pikler, E. (1968). Some contributions to the study of the gross motor development of children. The Journal of genetic psychology113(1), 27-39.
            Pikler, E. (1972). Data on gross motor development of the infant. Early Child Development and Care1(3), 297-310.
            Pikler, E. (1979). The competence of the infant. Acta paediatrica Academiae Scientiarum Hungaricae20(2-3), 185-192.
            Pikler, E. (1984). Moverse en libertad: desarrollo de la motricidad global (Vol. 92). Narcea Ediciones.
            Odena, P. (2003). Emmi Pikler y la educación de los más pequeños. Infancia: educar de 0 a 6 años, (81), 26-30.

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